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Los últimos acontecimientos que hemos vivido por estas tierras centroamericanas

 

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Hno. Adolfo Cermeño, Provincial

15/10/2005: Guatemala

Unas líneas nada más para informarles de los últimos acontecimientos que hemos vivido y seguimos viviendo por estas tierras centroamericanas.
Saben que en estos días hemos estado sufriendo las consecuencias del paso del huracán Stan. Han sido días de intensa lluvia trayendo como consecuencia derrumbes y desbordamiento de ríos. Ha dejado a su paso destrucción y muerte.
En estos momentos son más de 300 los muertos en El Salvador y en Guatemala pueden llegar a más de mil doscientos. Son muchas las familias que han quedado sin casa y sin nada. Varias aldeas han sido arrasadas y sepultadas por aludes de tierra. Las vías de comunicación han quedado seriamente dañadas. Varios pueblos en estos momentos están aislados y se hace difícil llegar a ellos para abastecerles de los más indispensable, estos momentos carecen de alimentos y agua potable.

Nuestras obras no han sido afectadas, pero hay tres colegios que han sido refugio para muchas familias y en dos de ellos en estos momentos tenemos refugiados a más de doscientas personas. Hay un pueblo de El Salvador que sigue incomunicado en el que hay una comunidad. Los hermanos con su vehículo hacen los que pueden para transportar comida desde el lugar que es acarreada por las personas a hombros.
Una vez más nos encontramos con el misterio del dolor, que siempre se ensaña con las personas más pobres y desprotegidas. Lo interesante es descubrir en todas ellas el coraje de seguir pensando que hay futuro y que la vida vale la pena en medio de lo dura que pueda parecer.
Agradezco grandemente a todos los hermanos que se han interesado por la situación y las ofertas de colaboración que han llegado. Lo más duro viene ahora, hay que buscar, entre todos, medios para conseguir que la gente que ha quedado al desamparo tengan un lugar digno donde vivir y seguir luchando.
Una vez más gracias y confío en sus oraciones para que el Dios misericordioso llene de consuelo a aquellos que más afectados han quedado.

Fraternalmente
Hno. Adolfo Cermeño

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