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Boletín marista - Número 172

 

Organización de las naciones unidas para la agricultura y la alimentación (FAO)
17.12.2004

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EL 8 de diciembre de 2004, la FAO presentó en Roma, Johannesburgo, Nueva York, Santiago, Estocolmo y Tokio el informe sobre El estado de la inseguridad alimentaria en el mundo.
Una realidad salta enseguida a la vista: el hambre se cobra millones de vidas y miles de millones de dólares.
El hermano Onorino Rota nos presenta un resumen.



¿Cuáles son las cifras más significativas del informe de la FAO?
· El número de personas que padecen hambre ha subido a 852 millones en el período 2000-2002, 18 millones más que la media de los años 90.
De estos 852 millones, 815 se encuentra en países en vías de desarrollo, 28 en países en transición y 9 en países industrializados.
· Cada año, en los países en vías de desarrollo, nacen más de 20 millones de niños con peso insuficiente. Para ellos, el riesgo de morir durante la infancia es muy elevado y los que sobreviven a menudo sufren durante toda su vida discapacidades físicas o mentales.
· Cada año mueren de hambre cerca de 5 millones de niños: uno cada 6 segundos.

¿Cuáles son los costos del hambre?
Por primera vez, la FAO también se detiene a calcular los costos de la malnutrición, no sólo en vidas humanas, sino también en costos económicos. Los costos a los que la sociedad tiene que hacer frente son de dos tipos: directos e indirectos.
Los costos directos de los daños causados por el hambre ascienden a 30 mil millones de dólares. Cinco veces superior a la suma destinada para el Fondo Mundial para la lucha contra el Sida, la tuberculosis y la malaria.
En cambio, los costos indirectos se refieren a la pérdida de productividad y de ingresos no realizados, no sólo durante la vida de los niños, sino también después. Es una terrible hipoteca para el futuro. Se hipoteca una cifra entre 500 y 1000 millones de dólares.

¿Por qué se necesita invertir en este sector?
Omitimos el dramatismo del problema y lo consideramos sólo desde un punto de vista económico. Los recursos que se invierten en este sector son pequeños si se comparan con los posibles beneficios productivos que supondría. Cada dólar invertido puede producir entre 5 y 20 veces más. Un estado que quiera afrontar el futuro con cierta seguridad tiene que dar prioridad necesariamente a la solución del problema del hambre.

¿Es esto realidad o utopía?
La lucha contra el hambre en el mundo será sin lugar a dudas una lucha larga y difícil, pero ya hay unos treinta países en vías de desarrollo que ya han dado pasos significativos. Estos países han reducido el porcentaje de hambrientos crónicos en un 25 por ciento. Esto hace pensar que, en el 2015, lograrán alcanzar el objetivo del 50 por ciento, como decidieron los Jefes de Estado y Gobierno en la Cumbre Mundial de la Alimentación en 1996. Estos 31 países que han logrado invertir la tendencia constituyen un mensaje de esperanza para todos los otros y demuestran que la utopía puede convertirse en realidad.

¿Cuáles son las técnicas que estos países han adoptado?
Ciertamente no hay recetas únicas, pero la FAO pide a los países que trabajen en dos direcciones:
· Combatir las causas y las consecuencias de la pobreza y el hambre extrema. Para este primer momento, se han previsto intervenciones para aumentar la disponibilidad de comida y las rentas más bajas incrementando su actividad.
· Organizar programas que ofrezcan a las familias más necesitadas el acceso inmediato y directo a la alimentación. En esta segunda fase son importantes los programas que promueven la agricultura y el desarrollo rural, de los que la mayoría de los pobres y hambrientos depende para su propia subsistencia.

¿Qué dificultades se encuentran?
Lamentablemente, hay un modelo de desarrollo occidental exportado por el peso de las grandes multinacionales que provoca más daños que ventajas. El creciente dominio de los supermercados ha producido mayores posibilidades de elección, más comodidad, más calidad y seguridad en la comida para los consumidores urbanos. El reverso de la medalla es la exclusión de los campesinos locales de los suministros.
Carrefour, la cadena de supermercados más grande del mundo, ha abierto un enorme centro de distribución en Sao Paolo, en Brasil, que atiende a 50 millones de consumidores. Carrefour sólo compra melones de 3 productores del nordeste del país para todos sus almacenes brasileños y para todos sus centros presentes en 21 países del mundo.
La misma cosa ha ocurrido entre 1997 y 2001 cuando 75 mil pequeños productores de leche han quedado fuera de las 12 grandes industrias queseras. También en Asia, en menos de 5 años, la cadena líder de supermercados en Tailandia ha reducido el número de sus proveedores de hortalizas de 250 a 10. Los estándares de calidad y fiabilidad exigen inversiones que, sin la ayuda del gobierno, no son sostenibles por los pequeños productores. También en este sector hay iniciativas muy buenas.

Finalmente, la globalización.
La urbanización de las masas pobres y la globalización del sistema alimentario están rediseñando el perfil de la malnutrición. En China, por ejemplo, la proporción de adultos urbanos cuya alimentación tiene un abundante contenido de grasas, y obtienen de éstas más del 30 por ciento de sus calorías, aumentó del 33 por ciento al 61 por ciento de 1991 a 1997.
Bajo acusación también están los establecimientos de comida rápida: La cadena americana del pollo frito, Kentucky Fried Chichen, que abrió su primer restaurante en Pekín en 1987, ahora cuenta con más de 600 establecimientos. Tal vez la población pobre de las zonas urbanas no pueda permitirse comer en los restaurantes de comida rápida, sin embargo comparte el estilo de vida y los cambios dietéticos que ha comportado el proceso de urbanización y también la aparición de enfermedades que antes eran desconocidas.La causa: el abandono de la dieta con alto contenido en fibras vegetales.

¿Cuál es obstáculo más grande para solucionar el problema del hambre?
Hay situaciones de crisis y conflictos que condicionan negativamente el desarrollo. Sin querer entrar en el debate político, es evidente que en aquellas áreas en las que existen conflictos, aumenta la pobreza y el hambre. Otro elemento que influye negativamente son los desastres naturales.

¿Es posible indicar las aéreas de mayor sufrimiento del planeta?
Las zonas más afectadas por la crisis se encuentran en la región de los Grandes Lagos, Somalia, Costa de Marfil, Sudán. Con todo, hay que decir que sí se han registrado progresos significativos en otros países gracias a la estabilidad política. Los problemas son muchos, pero se están creando las bases para un auténtico desarrollo.

Hasta aquí una síntesis del informe presentado en Roma y seguido de un debate con Hartwig de Haen, subdirector del departamento económico de la FAO, y con los embajadores Manfredo Incidida de Camerana y John Danforth.
Tomar conciencia de estos fenómenos es solo el primer paso de un camino largo y difícil y que pasa también a través de las opciones personales de sobriedad. Pero indudablemente, si queremos que los informes de la FAO no se queden en papel mojado, tendremos que actuar en la sociedad civil y exigir también de nuestros gobernantes compromisos precisos en la lucha por la justicia socia,l más allá de los confines de nuestros respectivos países.

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