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Boletín marista - Número 186

 

Al habla con los novicios de Medellín
17.03.2005

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El pasado día 22 de enero, el mismo día que celebrábamos la memoria del Hermano Francisco, once jóvenes de Colombia, El Salvador y Haití empezaron su noviciado en Medellín (Colombia), en la casa de formación interprovincial. En este año vocacional, hemos querido preguntar a cada uno de ellos qué les impulsa a vivir su vocación, sobre todo en esta etapa del noviciado.

Sandro Iván Paz Criollo, Provincia de Norandina
Hoy me siento muy feliz de iniciar mi noviciado y de dar una respuesta generosa al llamado del Señor, un llamado que supone amar a Jesucristo y dar un sí radical para entregarme al servicio de mis hermanos. Agradezco a Dios el que haya depositado en mí su confianza para seguir este camino vocacional y pueda yo consolidar mis conocimientos, dar una mejor respuesta a las necesidades de hoy y reafirmarme en el compromiso y amor de Jesucristo y en la vida marista.

Alexis Ermes Sigindioy Chindoy, Provincia de Norandina
Mi motivación para seguir mi formación en el noviciado es seguir a Jesús. Es mi gran amigo, el que va a fortalecer mi progreso vocacional marista, para que con Él yo pueda construir mi vida y proclamar el Reino de Dios. Como La gloria de Dios es el hombre vivo (S. Ireneo), quiero, a partir de ahora, responder con generosidad al llamado y a la misión que Dios nos confía.

Nelson Iibardo Escobar Mallama, Provincia de Norandina
Mi deseo es seguir la etapa del noviciado como respuesta al llamado que Dios me hace, profundizando mi discernimiento interior e imitando el estilo de vida de Jesús, con sencillez y humildad, poniendo mi vida al servicio de los demás y optando especialmente por los más pobres, como lo hizo nuestro Padre, san Marcelino Champagnat, bajo la protección de nuestra Buena Madre. Procuraré también fortalecer, día tras día, mi progreso espiritual e intelectual para ser instrumento que ayude a realizar el verdadero Reino de Dios.

Luis Antonio Martínez Narváez, Provincia de Norandina
Tras un profundo proceso de discernimiento y de reflexión interior en lo que se refiere a mi camino vocacional, puedo concluir que las motivaciones que me han impulsado a pedir mi admisión al noviciado para seguir la vida marista en esta congregación son dos: La primera es seguir optando por Jesús como referencia y centro absoluto de mi vida. Y la segunda va en la misma línea que la primera: seguir profundizando en los valores y en la vida marista mediante un mayor conocimiento de la vida que perpetúa el sueño de Champagnat, nuestro querido Fundador, al servicio de los demás, en particular los más necesitados.

Harold Fabián Morales Mutumbajoy, Provincia de Norandina
El llamado que Dios me ha hecho, ha sido para que me dé sin calcular, sin llegar a captarlo; pero Dios me ha llamado: Me ha llevado al desierto y me ha hablado al corazón.
Como aspirante y postulante, supe siempre que Dios había pasado por mi vida. El llamado que me hizo en aquel momento fue para encargarme una misión: educar a los niños y jóvenes como María, al estilo de Champagnat; es decir, darle hoy a Dios un pequeño sí para seguirle, dejándole que me ame, que me hable al corazón, que me guíe y, amando, al mismo tiempo, a mis hermanos.

José Alberto Quintero Galvis, Provincia de Norandina
Mi motivación para realizar esta etapa de noviciado es responder al llamado que Dios me ha hecho en mi vida, al otorgarme un espacio personal de encuentro con Él para discernir claramente el camino al que Dios me llama, y para crecer como persona, como religioso y como marista.

René Antonio Montes Ruiz, Provincia de América Central
Mi motivación para iniciar esta etapa del noviciado es la de continuar profundizando el llamado del Señor que experimento y llegar a consolidar lo que el Señor me ofrece durante esta etapa del noviciado. Además, quiero entrar en profundo diálogo con Él por medio de la oración, y responderle así con generosidad.

Juan Carlos Velásquez Valladares, Provincia de América Central
Ante todo, debo dar gracias a Dios por permitirme comenzar una nueva experiencia en mi vida y en mi caminar vocacional, como lo es la etapa del noviciado. Estoy aquí para seguir el llamado que Dios me ha hecho, para ponerme a su servicio entre los más necesitados y también para realizar una opción personal de vida. Además, en esta etapa, me siento invitado a profundizar más mi encuentro personal y mi relación con Dios, dejándome llenar por Él y respondiéndole con un corazón generoso.

Alejandro Gustavo Herrera Galicia, Provincia de América Central
He optado por el noviciado marista tras un caminar vocacional iniciado hace un tiempo. Para mí, supone un desafío vivirlo fuera de la Provincia de América Central, pero lo que me motiva es la ilusión de seguir mi camino, de seguir ahondando mi relación con Dios, de disponer más mi corazón para hacer su voluntad. Tengo confianza en que, durante este tiempo especial de profundización de mi vocación, Dios se haga presente en mi vida con abundancia.

Frantzley Exama, Provincia de Canadá, Sector de Haití
Me siento feliz y lleno de celo por la misión marista. Quiero vivir con transparencia esta nueva etapa del noviciado, experimentar la presencia y el amor de Dios en mi vida, y descubrir que Jesús me ha elegido, que me ama y que me llama a seguirlo.
Deseo consagrarme totalmente a su seguimiento, comprometerme al servicio de los otros con fe y con una profunda generosidad, y vivir una vida humilde y sencilla, como María y Champagnat. Quiero también ser servidor en las manos de Dios.

Jourdin Méronville, Provincia de Canadá, Sector de Haití
He tomado la decisión de proseguir mi camino vocacional en el noviciado porque deseo profundizar mi relación con Dios y cultivar más eso que llamamos el ser marista. Cuando digo profundizar más mi relación con Dios, quiero decir: ponerme a buscar a Dios, buscar lo que quiere de mí, buscar el camino que Él me trazó. Cultivar más lo que se llama el ser marista, significa: arraigar más profundamente en mi ser lo que constituye el ser marista y, a ejemplo de Marcelino Champagnat, ser amigo de todo el mundo.

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