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Boletín marista - Número 231

 

Hermano Basilio Rueda Guzmán y hermano Francisco
18/01/2006

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Francisco y Basilio, dos Superiores Generales en camino hacia la canonización: Francisco, heredero directo de Marcelino, y Basilio, el hombre que, en los años que siguieron al Concilio Vaticano II, tuvo que dedicarse a la gran tarea de la renovación de la vida religiosa, que es nuestro estilo de vida hoy.
En este año 2006 entramos en el 125 aniversario de la muerte del hermano Francisco y el décimo aniversario de la muerte del hermano Basilio. Éste falleció el 21 de enero de 1996, y el hermano Francisco el 22 de enero de 1881. Es bueno que los celebremos juntos, ya que los dos vivieron el mismo ideal marista y son para nosotros modelos de fraternidad.

1. Su trabajo
Numerosos testimonios nos hablan de lo mucho que trabajaba el hermano Basilio. Para él, la noche estaba hecha para trabajar. A veces le daban las 4 de la mañana, y, estimando que no valía la pena acostarse sólo para una hora que quedaba, se iba a la capilla, y allí, en adoración, esperaba al grupo. La hermana María de la Eucaristía, Provincial de las hermanas del Buen Pastor en Ecuador, que acogía y alojaba al equipo del Movimiento por un Mundo Mejor cuando el hermano Basilio era el responsable en aquel país, en una carta que le escribe a Roma le suplica que haga lo posible para que la luz de su mesa de trabajo no empalme con la luz del alba. Él mismo reconoce que está a punto de quemar la vela por los dos extremos. y que el premio de ello será una vida más corta. Nunca dejaba una carta sin respuesta, ni olvidaba a un hermano con problemas: se imponía vueltas inverosímiles para encontrarse con él y reconfortarle. Predicó centenares de retiros sobre la oración y escribió circulares largas y cortas para nutrir la vida apostólica y espiritual de los hermanos. Siempre tenía el ojo y el corazón despiertos para el servicio y para el amor. Decía El amor da, no pide. Él también dio sin llevar la cuenta.
El hermano Francisco fue Superior General durante 20 años. Recibió de Marcelino una congregación de 280 hermanos y 48 escuelas. Cuando deja el gobierno al hermano Luis María son 2086 hermanos y 379 escuelas. Por debajo de estas cifras está la realidad de las nuevas casas de formación abiertas, la preparación de sus formadores, los hermanos jóvenes que se incorporan, una correspondencia abundante, las formalidades para toda fundación nueva, los consejos prudentes para marcar el camino a seguir. Con el hermano Francisco la congregación se extiende por toda Francia y pasa a Bélgica y Gran Bretaña, sin dejar de mantener las misiones de Oceanía. Cuando presenta su dimisión en 1860 lo hace porque ha gastado todas sus fuerzas en este crecimiento espectacular de la congregación. Todas sus cartas terminan con estas palabras de afecto: Sabéis bien, queridos hermanos, que siempre os he amado tiernamente Él también quemó la vela por los dos extremos.

2. El Fundador: amor e imitación
Fieles a la herencia del Fundador, Francisco y Basilio comprendieron que debían mirarse en el corazón y el espíritu de Marcelino, y hacerlo revivir en sus vidas para que alentase dentro de ellos su carisma, su misión y el amor a la familia que había fundado.
Cuando el pintor Ravery lleva al Hermitage el retrato de Marcelino, el hermano Francisco toma la decisión de ser el cuadro vivo del Fundador El decreto de heroicidad de las virtudes dice: El hermano Francisco buscó con todas sus fuerzas ser la imagen viva del Pedro Champagnat, por el amor a Jesús en la Eucaristía, la imitación de la Santísima Virgen, la acción de gracias por los beneficios recibidos… Misericordioso, bueno, amable, con todos, sobre todo con los jóvenes, los pobres, los enfermos, sabía animar y reconfortar maravillosamente… En el alma de Francisco se traslucía la de Marcelino.
Leamos la primera circular del hermano Basilio, fechada el 2 de enero de 1968, en la parte que se titula Una renovación en el espíritu del Fundador. Descubrimos en estas líneas hasta qué grado había calado Marcelino en el corazón y la inteligencia del hermano Basilio. Aludiendo a Marcelino como formador escribe: Probablemente pocas cosas hayan definido mejor a nuestro Fundador como su capacidad y estilo de formar hombres para la vida religiosa; fue su pasión el apetito de engendrar hijos espirituales capaces de continuar y llevar a cabo su obra. Leyendo su vida o las biografías de los primeros hermanos uno no sabe qué admirar más, si la reciedumbre y plenitud de valores humanos que supo forjar en ellos, o la intensa vida espiritual, la docilidad a la voluntad divina, el hambre de intimidad con Dios y la generosidad de respuesta que consiguió inspirarles… Este texto aparece citado en el libro Basilio, otro Champagnat.
Basilio y Francisco nos invitan a esta intimidad con Marcelino que es amor, inteligencia y gracia marista, a mirar a esta persona en la que se forjan nuestra identidad y nuestra espiritualidad con la atención puesta en el presente. La comunión con Marcelino nos coloca en la corriente vital del Espíritu.

3. María en sus vidas
Dos personas orientan intensamente a Francisco hacia la Madre de Jesús: su madre que le consagra a María con frecuencia, y el Padre Champagnat que hace de la Buena Madre un elemento central de nuestra espiritualidad. El hermano Francisco explica a menudo su amor a la Madre del Señor, a veces en términos verdaderamente inspirados : Acudamos a María con toda confianza, porque no hay nada que ella no pueda obtener de su Divino Hijo, ya que Él que está de tal manera atento a lo que ella disponga, que ella utiliza su poder como cosa propia y lo aplica a lo que ella quiere; tanto ama Jesús a María, y con un amor que es el principio de este poder. El hermano Francisco nos hace esta confidencia: El día de la Inmaculada he tomado la resolución de aspirar a la perfección en cada uno de mis actos.
Sabemos que Basilio escribió una circular titulada Un nuevo espacio para María. Esta circular abrió una corriente de alegría en la congregación después de las lagunas que siguieron al Concilio. Pero el hermano Basilio aspira a que nos movamos de las devociones marianas a una contemplación de María como mujer de fe, la dichosa por haber creído. Pone en el corazón de los hermanos a la María de los evangelios. Es el regalo más hermoso que podía hacer a los discípulos de Marcelino, y adivinamos que esta María de los evangelios es la que habita en el corazón y la oración del hermano Basilio.

4. Jesús en la vida del hermano Francisco y el hermano Basilio
En el mensaje del 20º Capítulo General, uno de los pasajes que sentimos más diáfano y más retador es el que nos llama a centrar apasionadamente nuestras vidas y nuestras comunidades en Jesucristo, como María.
El hermano Francisco y el hermano Basilio nos han precedido en este camino.
Preguntemos al hermano Basilio cuál es el centro de toda vocación; nos responderá:
Si nos preguntamos cuál es el centro, la quintaesencia, el corazón y el núcleo central de la vocación, nos deberemos responder que es Jesús; la vocación es Jesús.
En la vida del hermano Francisco se refleja con frecuencia esta centralidad de Jesús:
El que ha conocido a Jesucristo… no puede prestar atención a lo que se le acomoda o le causa pena, él no piensa más que en unirse a Jesucristo.
Es sobre todo en la comunión, donde nos unimos íntimamente a Jesús, nos convertimos en un mismo cuerpo y un mismo espíritu con él, hasta vivir su misma vida…
El hermano Basilio, en el momento que podemos considerar del gran giro de su vida, los grandes ejercicios de 1951 en preparación a los votos perpetuos, escribe una larga e insistente oración a Jesús:
Sí, Jesús mío, quiero, ansío amarte más y más. Quiero amarte sin medida, con todas mis fuerzas, con un amor intenso, generoso, verdadero, con un amor apasionado. Quiero que mi vida sea un grito de amor hacia ti, que eres mi todo. Que cada latido de mi corazón, que cada respiro mío, que cada actualización o ejercicio de las facultades corporales y espirituales te diga, Señor, que te amo y quiero vivir para ti. Quiero hablarte continuamente de amor. Quiero amarte, Señor, porque eres infinitamente amable, porque eres inmensamente digno de amor. Quiero amarte en gratitud al amor que tú me has tenido. Haz que comprenda plenamente ese amor para amarte más y más.

5. Francisco - Grandes momentos de su vida
· 1808, 12 de marzo, nacimiento en la aldea de Maisonettes, La Valla - En el bautismo recibe el nombre de Gabriel.
· 1813, Su madre le consagra a la Virgen María en el santuario de Valfleury.
· 1818, 6 de mayo, entrada en la Congregación. Tiene diez años.
· 1819, 8 de septiembre, se compromete con una promesa de obediencia y toma el nombre de Francisco, por amor a su madre Francisca Boiron.
· 1826, emite la profesión perpetua.
· 1839, 12 de octubre, es elegido Director general, reemplazando a Marcelino.
· 1852, Se convierte en Superior general.
· 1852-1854, Capítulo General: Reglas Comunes, Constituciones y Reglas de Gobierno.
· 1858, Francisco y el Gobierno general se traslada a Saint- Genis- Laval.
· 1860, dimite y se retira al Hermitage.
· 1876, ataque de apoplejía. Se le paraliza el lado derecho.
· 1881, el 22 de enero muere en el Hermitage.
· 1919-1922, proceso ordinario en Lyón.
· 1968, 4 de julio, Decreto de heroicidad de las virtudes y título de Venerable, por el papa Pablo VI.

6. Perfil biográfico del hermano Basilio
· 1924 - El hermano Basilio nace en Acatlán de Juárez el 16 de octubre. En la familia es el cuarto hijo, y recibe los nombres de José Basilio. Tiene sólo cuatro años cuando pierde a su madre.
· 1942, en el mes de julio entra en el juniorado de los hermanos maristas de Tlalpan. Emite sus primeros votos el 8 de diciembre de 1944 y hace su profesión perpetua el 1 de enero de 1950.
· 1947 - Inicia su carrera apostólica y se mete enseguida en los grupos de acción católica, de animación de la catequesis en los barrios populares; desempeña un papel importante en los Cursillos de Cristiandad. Al mismo tiempo realiza los estudios de filosofía y el 17 de diciembre de 1961 defiende su tesis doctoral en filosofía sobre el tema: Ser y Valor.
· 1961-1965 - Forma parte del equipo del P. Riccardo Lombardi en el movimiento Mundo Mejor. En Ecuador él será el principal responsable del movimiento, dando retiros y conferencias muy apreciadas por los estamentos más diversas: obreros, políticos, gente de Iglesia y personas consagradas.
· 1966-1967 - Es nombrado director del Segundo Noviciado, con sede en Sigüenza, España; después en el de El Escorial. Revoluciona los cursos con aportaciones modernas: más respeto de la persona, más centrarse en el Evangelio, apertura a las llamadas del Concilio y a los problemas de un mundo en mutación. Los segundos novicios están entusiasmados con él. Sus éxitos en todas partes le valen el ser nombrado delegado al Capítulo general de 1967.
· 1967 - El 24 de septiembre es elegido Superior general por un primer período de 9 años. Inmediatamente comienza a recorrer el mundo marista para conocer su realidad. Deja la administración directa del Instituto en manos de su Vicario, el H. Quentin Duffy, y toma para sí la animación pastoral: visita de las comunidades y, por tanto, viajes; mucho tiempo destinado a atender y escuchar a los hermanos o a escribirles cartas. Período difícil el que sigue al Concilio: el mundo, la Iglesia, la vida consagrada cambian rápidamente, en medio de una juventud contestataria y generaciones adultas inquietas. Basilio será una gran suerte para nuestra congregación que, gracias a él, emprende con firmeza los cambios pedidos por el Concilio. Por naturaleza él está abierto a toda sana novedad y a menudo se anticipa a ella. Durante este período escribe circulares notables: Un Capítulo para el mundo de hoy, Las llamadas de la Iglesia y del Fundador, Conversación sobre la oración, La vida comunitaria, esta última una obra maestra leída por otras muchas congregaciones religiosas, al igual que Conversación sobre la oración, La obediencia: una joya de verdadera comprensión de la vida religiosa; y estaba trabajando en la circular Un nuevo espacio para María.
· 1976 - Contra su previsión, el hermano Basilio es reelegido Superior General por una gran mayoría de votos. Como ya lo había hecho anteriormente, va a entregarse en cuerpo y alma a las visitas, animación de retiros, dirección espiritual. En la Congregación nos habituamos a un Superior General que trabaja todas las noches hasta las 2 ó 3 de la madrugada. De este período son las circulares sobre el Proyecto de vida comunitaria, que debería dar a las comunidades un estilo de vida más evangélico y más apto para responder a las llamadas del hombre de hoy; Un nuevo espacio para María, muchos de cuyos puntos de vista exegéticos se anticipan a su tiempo, y las circulares sobre la oración y sobre la fidelidad que es como el canto del cisne, el gran Magnificat que hace cantar a toda la congregación marista.
· 1985 - Después del Capítulo general disfruta de un año sabático y tiene la dicha de visitar Tierra Santa. Ha sido Superior general durante 18 años, en un período atormentado, ha recorrido miles de kilómetros, escrito cerca de 2500 páginas de circulares y más de 50.000 cartas, recibido a miles de hermanos y acompañado espiritualmente de forma directa a centenares. Con ocasión de su reelección en 1976, una autoridad vaticana telefoneó a un hermano de la casa general para decirle: Acabáis de salvar a vuestra congregación. De regreso a México será nombrado maestro de novicios de la Provincia de México Central.
· 1990 - Asume la dirección del curso de 18 meses para maestros de novicios, en el Oasis, cerca de Albano (Roma)
· 1991-1996 - Retorna a su función de maestro de novicios para las dos provincias mexicanas. En medio de los jóvenes él es el padre, el formador, el hermano, el amigo. Crea grandes espacios de libertad, de alegría, de familia y de intimidad con Dios en la sencillez.
· 1996 - El 21 de enero entra en la Pascua definitiva mediante el retorno al Padre. Su misa de funeral tiene lugar el 23 de enero de 1996: es una apoteosis de agradecimiento y de amor. Sus cenizas reposan en la casa de Quinta Soledad, la casa provincial de México Central. Basilio nos ha enriquecido con su persona, su pensamiento, el gran afecto que tenía a cada hermano. Y hoy día Basilio sigue siendo eso mismo.

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