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Boletín marista - Número 234

 

Una reestructuración apenas comenzada - Entrevista con el Hno. Roque Ari Salet
09/02/2006

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El Hno. Roque fue Provincial de la Provincia Marista de Rio Grande do Sul desde julio de 2002 hasta diciembre de 2005. Le tocó vivir con intensidad la experiencia de la reestructuración promovida por el Instituto y en esta perspectiva su apuesta fue colocarse al servicio de la unidad. Ésta es una entrevista publicada en Marista Sul y en ella cuenta cómo vivió, desde su posición de Provincial, ese desafío.

Usted asumió la gestión de la Provincia Marista de Rio Grande do Sul en un momento crucial de reestructuración de las antiguas provincias de Porto Alegre y Santa Maria. ¿Cómo afrontó ese reto? ¿Cómo valora lo que se estableció en el primer Capítulo y lo que se llevó a cabo en tres años y medio?
Cuando vino la reestructuración de las Provincias yo me encontraba en Roma. Había sido llamado por el Consejo General para ser superior de la Casa Generalicia y ayudar al Consejo. Después de que llegué me asignaron una colaboración en la administración, para hacer el análisis de las solicitudes que llegaban a Roma, especialmente en lo que se refiere a las construcciones, reformas y memorias. En ésas estaba cuando me escogieron como Provincial de la Provincia Marista de Rio Grande do Sul. Cuando el Superior General me consultó, preguntándome si aceptaba el cargo por un trienio, pensé en las provincias de Santa Maria y de Porto Alegre. La primera la conocía bien, pero no así la segunda. El carisma, la filosofía, la misión son iguales, pero cada provincia tiene una marca propia por razones geográficas, sociales, religiosas, y otras cosas. Entonces le dije al Superior: acepto, para poder ser un instrumento de unidad. En ese sentido, conociéndome, conociendo a los Hermanos, viendo en el sondeo que me señalaban para Provincial, pensé que podía prestar ese servicio desde la sencillez y humildad de mis capacidades, buscando unidad en medio de la diversidad.

¿Cuáles son los principales desafíos de la reestructuración? ¿En qué etapa se encuentra la Provincia Marista de Rio Grande do Sul?
Cuando hablamos de reestructuración, que es una cosa que nos viene desde un Capítulo General de hace más de 10 años, es preciso pensar en una reestructuración que genere vida. Eso es fundamental. Reestructurar por reestructurar no vale la pena. Hay que mirar la reestructuración como un proceso. En ese sentido, la reestructuración apenas ha comenzado. Está en marcha en todas las Provincias. Y se tomará su tiempo. Con toda probabilidad, una reestructuración desde el punto de vista administrativo, económico, financiero, estructural, pedagógico, social, llevará como nada más de 10 años. Es un trabajo de varios mandatos.
Hay que trabajar por una unificación que engendre vida, que busque la unidad y que tenga instrumentos para esa unidad, aceptando desde el principio que ha de ser un proceso que lleva tiempo. Lo más difícil es cambiar las estructuras personales. El gobierno tiene que estar al servicio de esa reestructuración, de esa vida, de ese dinamismo.
Una reestructuración es algo difícil de medir. Cómo vas a calcular en qué paso, en qué etapa está la reestructuración si no hay medidas, parámetros, indicadores precisos. Lo que podemos evaluar es cómo se sienten los Hermanos, las comunidades, lo que se ha hecho en términos de estructuras, cómo se sienten nuestros seglares. Todo eso es importante, porque una reestructuración tiene que ver con las personas. Y también con las estructuras. Toca a la emotividad, la emoción, el empleo, las historias personales, la historia institucional.
Hay veces en que una pérdida es ganancia y podar un árbol ayuda a que dé más fruto. Eso es siempre doloroso, afecta al corazón, a la afectividad, a la emotividad. Insisto, tiene que ver con las personas.
Yo me propuse olvidar la Provincia de Santa Maria para soñar la nueva provincia. De todos modos, no se trata tanto de olvidar cuanto de mantener los valores de una y otra. Sumar lo que hay de bueno en cada una. Ese proceso se llevó a cabo, pero no fue el trabajo de una persona. Alguno tiene que liderar y coordinar las tareas, pero el trabajo es de muchas personas. Citaría, de modo particular, al provincial, su consejo, las comisiones, los equipos, las asesorías. Nunca entendí el gobierno provincial como algo centralizador, vertical, de arriba abajo. Para mí el gobierno es un servicio de equipo. Porque cuando tres, cinco, ocho, diez o doce personas piensan en una cosa, el contraste de ideas, pareceres y conocimientos produce un resultado altamente positivo y da mayor serenidad sobre las decisiones tomadas. Por eso hoy no se puede entender la gestión sino como algo que se realiza en equipo.
El camino andado en este período de tres años y medio, prorrogado en seis meses para abarcar el año civil, me deja tranquilo en este sentido de haber trabajado en equipo y con equipos. Fueron seis comisiones, tres asesorías y otros órganos colectivos, Jumar entre ellos. Por lo menos hubo 60 personas directamente implicadas en la animación provincial, además de los directores de las escuelas y los coordinadores de obras sociales, que lideran sus instituciones. Y una red de animadores que trabajan en sintonía teniendo los mismos objetivos.

¿Qué estrategia se estableció para centrar en la misma misión a todas esas personas?
La estrategia que adoptamos fue tener presentes los elementos más sinérgicos, marcando las metas para la Provincia. A partir de ahí se fueron desarrollando otros procesos, como la planificación educativa.
Cuando tomé posesión el día 22 de julio de 2002, el Capítulo Provincial elaboró las prioridades. En ellas se apunta más a la vida religiosa, referente a los Hermanos: pastoral vocacional, formación inicial, formación permanente, la vida comunitaria, centrar la vida de los Hermanos, de las comunidades y de las obras en la figura de Jesús, trabajar en sintonía con nuestros seglares. Lo que se acentuó en aquel momento fue la profundización en la identidad del religioso marista y la identidad del seglar que comparte nuestra misión. Se está subrayando en todo el Instituto marista esta reflexión sobre la identidad del hermano. Todos estamos llamados a centrar nuestras vidas en Jesucristo. Tenemos que sentirnos apasionados por alguien. Nos hace falta tener pasión.

Su gestión está caracterizada por haber conseguido elaborar documentos de referencia que van a orientar la vida de la Provincia en los próximos años. ¿Qué importancia les da de cara al futuro?
Uno de los elementos importantes en el balance del trienio son los documentos. Toda institución legalmente constituida debe tener una base de documentos aprobados en clave de derecho. Un documento no puede ser algo que estratifique, que enyese el trabajo. El documento debe ser iluminador, indicador, algo que sirva de referencia a la gente. Nosotros tenemos más de 20 escuelas, es evidente que no podemos dejar que cada una saque una documentación por su cuenta. Si cada una fuese autónoma, independiente, podría darse. Pero aquí estamos hablando de un concepto importante: el de red. Un buen adelanto que se ha hecho en la provincia es el de consolidar y fortalecer la red, tanto en el ámbito de la educación en los colegios como en el de la solidaridad mediante las obras sociales. En este sentido, es significativo cómo se ha creado una imagen general de red a escala estatal, en poco tiempo. Pero también por ese lado hubo sus pérdidas y ganancias, ya que muchas escuelas e instituciones tuvieron que ceder de su parte para buscar un bien mayor que abarcase a más personas.
Hoy podemos hablar de Red Marista de Solidaridad, Red Marista de Educación. Y no sólo hablar, somos percibidos así. Para ello hace falta tener una legislación, principios orientadores. La importancia de esos documentos es que nos proporcionan una sistematización de normas e información bajo forma de comunicación escrita y no solamente oral, lo que da seguridad a los que están inmersos en los procesos. Así saben por dónde hay que ir, cómo hay que ir, con quién hay que ir, cuándo hay que ir. El mérito es de los que trabajaron esos documentos. Cientos de personas. No fue un equipo de tres, cuatro o cinco, fueron muchos los que se implicaron en su elaboración. Es una construcción conjunta, y eso es un factor de fuerza para la provincia. Son referencias aprobadas por el Consejo, que deben servir de iluminación y fundamento.

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