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Emili Turú - La Valla: casa de la luz

Emili Turú
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Boletín marista - Número 256

 

El conflito de Oriente Medio
20/07/2006

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¿Guerra de religiones? - Blog Marista – H. Emili Turú
Cuando escribo estas líneas los periódicos anuncian en primera página que Israel continúa bombardeando Líbano y que Hezbolá, que se dice preparado para una “guerra abierta” con Israel y que está dispuesto a llevar adelante su respuesta militar “más allá de Haifa”, mandó un avión sin piloto lleno de explosivos contra un barco israelí.
La noticia “en primer plano” de la web del Instituto marista comunica, en cambio, que 17 hermanos de los cinco continentes iniciarán en unos días su preparación para partir en misión hacia países muy distintos de su lugar de origen.
Algunos analistas describen el momento actual como de “choque de civilizaciones” o de “guerra de religiones”… El ofrecimiento y la disponibilidad de nuestros hermanos nos recuerdan que “otro mundo es posible” y que, para ello, hace falta “otro camino”. No son las bombas, ciertamente, las que traerán la paz al mundo. Sí: es posible, más aún, es imprescindible emprender el camino de la cercanía personal, del conocimiento mutuo, del diálogo, del respeto… Son bien conocidas las tres frases programáticas con las que Hans Küng inicia sus magníficas monografías sobre el Judaísmo, el Cristianismo y el Islamismo: “No habrá paz entre las naciones sin paz entre las religiones. No habrá paz entre las religiones sin diálogo entre las religiones. No habrá diálogo entre las religiones si no se investigan los fundamentos de las religiones”.
Estas sencillas líneas quisieran ser un homenaje a los maristas, hermanos y laicos que, en distintos países del mundo, están promoviendo, de manera discreta pero enormemente eficaz, el diálogo entre religiones. Pienso sobre todo en países donde los cristianos son minoría. Pienso hoy, sobre todo, en Oriente Medio: Líbano y Siria. La presencia marista en esos países ha sido, desde siempre, una escuela de acogida, de comprensión, de paz. Contra el fanatismo, educación. Contra la guerra, educación. Contra la ignorancia, educación.
Queridos maristas en Oriente Medio: nos enorgullece saber que vuestra presencia nos representa a todos. Sabemos que en estos momentos de conflicto continuaréis promoviendo los grandes valores que os caracterizan. Contad con nuestro recuerdo y aprecio. Oramos con y por vosotros y vuestros sufridos pueblos.




Mensaje en tiempos difíciles desde la Casa Marista de Faraya
Faraya es un hermoso lugar situado a unos 35 kilómetros al noreste de Beirut, capital del Líbano y a los pies del monte Misar. Situado a una altitud de 1250 metros sobre el nivel del mar nos ofrece unas preciosas vistas de sus montañas y de sus valles. Es una zona cristiana.
Este país se encuentra en estos momentos sumido en profunda tristeza. Porque tristeza y rabia contenida es lo que aflora en las personas de buena voluntad al ver que los esfuerzos que se realizan para legar a las jóvenes generaciones un futuro de paz, de prosperidad, de ilusión y de esperanza, se ven avocados, una vez más, al fracaso.
Preocupa el deterioro material del país, preocupan las destrucciones de infraestructuras, de vías de comunicación, de fuentes de recursos. Pero resulta abrumador el tener que ser testigo impotente de las nefastas consecuencias de unas decisiones políticas que son tomadas por líderes que persiguen intereses partidistas y sectarios. Poco puede hacer el pueblo en este “desolador juego” de intereses y ansias de dominio nacional e internacional.
En este ambiente nacional de tristeza y rabia contenida, una experiencia nueva en el ámbito marista del Líbano se está llevando a cabo. Se trata de un detenido estudio, programado para 10 días de duración, de nuestro documento “La Misión Educativa Marista”.
Este encuentro fue preparado con cariño e ilusión durante varios meses. Fue dialogado y aceptado por el Consejo provincial de la Provincia marista Mediterránea. El hermano Onorino Rota, uno de los miembros del equipo que habría de impartir el curso, ya había quedado bloqueado en Italia, al igual que el hermano Mario Meuti que se proponía participar en el mismo. Los hermanos Santiago Fernández y Teófilo Minga acababan de llegar al país.
Ni un solo profesor de los que forman el curso faltó a la cita. Incluso uno que, por razones de familia no vino el primer día, se acaba de incorporar hoy, tras el pequeño descanso del domingo. También acompañan el curso los hermanos Emilio Alastuey y José María Romero Velilla que desempeñan su misión en el Líbano.
Dadas las circunstancias especiales en que se realiza el curso, hemos recibido y seguimos recibiendo mientras se escriben estas líneas, cantidad de llamadas que se interesan por nosotros. Sabemos que estamos en vuestro recuerdo y en vuestras oraciones. Os lo agradecemos sinceramente.
Hermanos que os preocupáis por nosotros, y vosotros, hermanos Provinciales que nos seguís día a día, tened la seguridad de que nuestros ánimos no tienen motivo para el decaimiento. Estamos en zona segura, una zona en la que no existen estructuras que pudieran considerarse “objetivos bélicos” cuyas proximidad podría acarrearnos algún desastre.
Estamos siguiendo el plan previsto con toda fidelidad. Estamos decididos a llevarlo a buen término hasta su conclusión el día 23 de julio. No es solo decisión del equipo que lo imparte, ni de los hermanos Georges Trad, delegado del hermano Provincial en el Líbano y del hermano José Remiro, inspirador y animador del encuentro, sino de todos y cada uno de los laicos y hermanos que participan en el mismo. Es la primera vez que los profesores de los colegios de Champville y Byblos se encontraban entre sí y algunos ni siquiera se conocían. Han creado un grupo de trabajo, de amistad, de intercambio de experiencias y vida que resulta sorprendente y envidiable. No vamos a renunciar a esta riqueza. No vamos a desperdiciar esta oportunidad de seguir ahondando en nuestro carisma, nuestra identidad y nuestra misión. Y lo estamos haciendo con alegría, en un ambiente de estudio y trabajo serios y de muy aceptable serenidad para las circunstancias que nos toca vivir. La oración está presente en el inicio de nuestros trabajos del día y con la santa misa clausuramos cada jornada. No existen miedos, ni sobresaltos. Nuestra confianza se mantiene en el Señor y la Buena Madre que nos conceden mantener bien alta nuestra moral. A ello contribuye también el saber que nuestros hermanos en Jbeil, Amchit y Champville se encuentran perfectamente y en zonas seguras.
Tampoco vamos a actuar imprudentemente en el caso en que las circunstancias empeorasen, pusieran en peligro nuestras vidas o nos aconsejaran suspender el curso. Pero la realidad no es ésta y con la ayuda de la Buena Madre llevaremos a buen fin el gozo que sentimos al dejarnos invadir por la riqueza de nuestros documentos maristas.
Hermanos, allá donde estéis y leáis este mensaje: recibid nuestro agradecimiento y no dramaticéis nuestra situación. Para nosotros, el único drama que percibimos lo están viviendo muchas personas inocentes de este país. En las manos del Señor las ponemos.


Carta del H. José María Romero
Queridos parientes, hermanos maristas y amigos: Os escribo una carta colectiva para daros noticias de este país y también nuestras – de los hermanos y profesores de nuestro colegio- ya que bastantes de entre vosotros nos habéis escrito interesándoos de nuestra situación.
En primer lugar os digo que estamos muy bien y muy tranquilos en una casa que tenemos en la montaña, donde no corremos ningún peligro. Hoy he bajado al colegio de Champville, desde donde os escribo para tranquilizaros, a pesar de la situación que sigue siendo preocupante.
Para comprender un poco esto tenéis que tener en cuenta que el Líbano es un país gobernado de una manera singular. En los años anteriores, el partido del Hezballah (musulmán) que ha sido creado para luchar contra Israel, tenía el permiso de estar armado: un ejército particular dentro de una nación. Este partido ha declarado la guerra a Israel por su parte, sin consentimiento (ni oposición) del gobierno central. Consecuencia, los bombardeos que conocéis por la tele. La situación es grave, pues han cortado todas las carreteras y no se puede salir ni entrar del país, pero Israel distingue Hezballah y los demás y ataca los sitios donde los musulmanes abundan. Nosotros estamos en el centro del país, zona habitada por los cristianos y hasta ahora respetada por Israel. Pero han cortado las carreteras y los aeropuertos para que los musulmanes no tengan contactos sobre todo con Siria, país que los protege.
Los hermanos que han venido al cursillo y los que piensan ir de vacaciones o al Capítulo provincial, tienen dificultades para salir del Líbano. Yo puedo esperar hasta que la situación se aclare o sea más
segura. Por ahora los aeropuertos están cerrados y en el mar, en frente de casa, se ven muchos barcos sitiados por Israel y sin poder marcharse o entrar al puerto.
Lo que os digo es lo que yo, un extranjero, comprende de la situación. Hay muchos detalles que no os digo pero creo que esto os dejará comprender que aunque la situación es grave, ni nosotros ni nuestros colegios, situados en zona cristiana, por ahora no corremos peligro. Digo, por ahora, pues cada día que pasa todo cambia y se complica.
He bajado del cursillo que tenemos en la montaña sobre todo para escribiros esta carta y dejaros tranquilos. Comunicad estas noticias a todos los que creáis pueden interesar.
Yo sigo durmiendo muy bien aunque el sufrimiento de los que me rodean me llega al alma. Hay que ver la fortaleza de alma de esta gente ya acostumbrada a una larga guerra civil.
Un abrazo muy fuerte y rezad por la paz en esta región tan revuelta.

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