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Boletín marista - Número 294

 

Carisma - Hermanos maristas extranjeros se preparan en Davao
10/05/2007

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Sun Star – Weekend
Davao City, Filipinas, vol XIX, nº. 176 (4 de marzo de 2007)
www.sunstar.com.ph



Estamos en la austera y limpia sala principal del edificio posterior de la casa de retiro de las Hermanas de la Caridad de San Carlos Borromeo de Matina Aplaya. El hermano Tim Leen saca una mesita con ruedas en la que hay un proyector de CD conectado a un ordenador portátil y empieza a tantear algunos iconos para dar paso a una presentación multimedia de la Misión ad gentes.

Significa que uno se desplaza de su propio lugar -explica el Hermano Tim cuando le pregunto qué quiere decir eso de ad gentes.

Yo iba a informarme de qué es lo que hacen en Davao desde hace unas cuantas semanas los miembros de un grupo de trece maristas, con edades entre los 30-60 años, que se encuentran en Asia por primera vez en su vida.

Llevan ya realizadas algunas experiencias de inserción en Filipinas, contacto con gente que trabaja en centros de reclusión, rehabilitación de drogadictos, atención a los abandonados y ancianos, la vida en la costa y en las aldeas rurales. Se están familiarizando con Asia.

Misión ad gentes…

El Hermano Tim explica que éste es un proyecto con el que se aspira a reunir un número de voluntarios de entre los cerca de 4000 hermanos maristas que hay por todo el mundo, a fin extender la misión en el continente asiático.

El programa de Davao tiene como objetivo principal infundir en los corazones la pasión por la misión de Jesús y discernir la llamada personal a tomar parte en el proyecto ad gentes.

El programa tiene cinco objetivos principales:
* Crecer en la espiritualidad de la misión ad gentes mediante el desarrollo continuo de una relación personal con Jesús, explorando las formas de dar a conocer a Jesucristo y a María y hacerlos amar en un nuevo contexto cultural viviendo apasionadamente la espiritualidad de Champagnat.
* Prepararse para vivir en el seno de una comunidad marista misionera internacional y multicultural, descubriendo, estimando y afirmando la diversidad cultural y adquiriendo habilidades para la comunicación y las relaciones interculturales.
* Profundizar en la relación con uno mismo en un nuevo medio cultural, incrementando la capacidad de aprender, aceptando con humildad las propias limitaciones y debilidades y desarrollando amistades sanas.
* Adquirir conciencia y sensibilidad en favor de la misión marista y la solidaridad.
* Acoger con delicadeza y aprecio las culturas y las religiones asiáticas, así como la vida de las iglesias locales.

(Champagnat es San Marcelino José Benito Champagnat, ordenado sacerdote en 1816. Fue uno de los pioneros fundadores de la Sociedad de María, grupo que encabezaba Juan Claudio Colin)

Todos llevan muchos años como maristas. Somos más de 4000 hermanos en la congregación y se ha hecho una invitación personal a cada uno para acudir a la misión de Asia. Hasta este momento son 150 los que se han presentado voluntarios, dispuestos a dejar sus países para responder a la llamada”, explica el hermano Tim.

De esa manera, venir aquí a prepararse y prever un futuro de entre seis y nueve años de dedicación en países de Asia desconocidos supone un gran sacrificio, qué duda cabe, sobre todo para hermanos veteranos que han de adaptarse a una nueva cultura, otro estilo de vida, distinto tipo de comida, lengua diferente... en la última franja de su vida.

Todos necesitan tiempo para integrarse en una nueva cultura, pero además los hermanos necesitan tiempo añadido para profundizar en los motivos que les llevan a la misión. Especialmente para discernir dónde los llama Dios en estos momentos. Ha sido un paso importante situar ese proceso de orientación en Asia y no en los países o regiones de procedencia”.

Antes de la tanda actual ha habido ya otro grupo de 17 hermanos en la temporada anterior. Y habrá otro que vendrá el próximo julio cuando acaben los de ahora, y todavía dos remesas más en el año 2008.

Todos ellos pasarán un tiempo en Davao, familiarizándose con la cultura, clima y costumbres de Asia, así como reflexionando en sus motivaciones y apostolado futuro.

Eso se conoce como carisma. Dios llama y ellos tratan de discernir esa llamada.

Discernimiento es la palabra que resume lo que hacemos aquí” –dice el H. Tim. “Proporcionar a los hermanos un tiempo de cinco meses para analizar si Dios los llama a la misión en Asia, y en qué parte de Asia”.

El hermano Tim, que pertenece al equipo de orientación, piensa que Davao es un lugar ideal para situarse en el contexto.

Es una ciudad grande, con mucha juventud, donde los hermanos pueden obtener mucha experiencia. Es también un lugar seguro, lo cual ha sorprendido gratamente a todos los que han venido, ya que les gusta pasear por todos los sitios y ven que no tienen que andar preocupados”.

La mayoría se quedarán en Asia. No precisamente aquí ya que el proyecto contempla enviar a los hermanos a países en los cuales aún no hay presencia marista.

Aparte de Filipinas, actualmente estamos en Corea, Sri Lanka, Singapur y Malasia. Los hermanos no irán a esos países mayormente” –afirma Tim.

El hermano está muy agradecido a la acogida y apoyo que han recibido del arzobispo Fernando Capalla y de Jimmy Poliquit, teniente de alcalde del distrito de Matina Baranda,. La ayuda de la diócesis facilita sus actividades y movimientos, y el respaldo del teniente de alcalde y sus consejeros les sirve para ir introduciéndose entre la gente del entorno superando el problema de ser extranjeros en una ciudad extraña.

“Somos un grupo de personas corrientes que recorren la ciudad. Eso sirve para que la gente sepa por qué estamos aquí” –sigue diciendo el hermano. “Antes de que este segundo grupo termine su curso, los participantes pasarán unos días viviendo con familias pobres, los lumad, los pescadores y los habitantes de las montañas”.

Así como no son ellos los que vayan a establecer los concretos apostolados que van a asumir los hermanos, la experiencia que van tomando a lo largo del desarrollo de los programas parece indicar que su fuerza sigue estando en la labor educativa y que la educación es lo que más necesitan en estos momentos los pobres.

“Somos una congregación tradicionalmente dedicada a la enseñanza en las escuelas, y lo que nos dicen en nuestros contactos aquí en Asia es que sigamos en el campo de la educación. A lo mejor no se trata de educación en términos escolares, pero sí de dar una respuesta educativa a los niños y jóvenes desfavorecidos, los que no disponen de medios económicos –señala Tim. “Tenemos que discernir cuáles son las opciones apropiadas para atender a esa juventud, porque lo que no podemos hacer es llegar y decir vamos a hacer esto y esto, sino que son ellos los que tienen que decirnos cuáles son sus necesidades”.

Una de las cosas de que están seguros es que no habrá carencia de apostolado en Asia, porque no hay carencia de jóvenes.

El hermano Tim confía en que alguno de esos jóvenes se les una finalmente en la misión para poder aportar a las vidas de los otros algo más que el señuelo del karaoke.

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