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Boletín marista - Número 329

 

Un corazón una misión - Asamblea Internacional de Misión
14/02/2008

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Comisión preparatoria y Consejo general valoran el acontecimiento

Los días 12 y 13 de enero de 2008, sábado y domingo, estuvo reunida la Comisión que se encargó de los preparativos y realización de la Asamblea Internacional de Misión Marista para elaborar el informe evaluativo que había de presentar al Consejo general. Durante todo el día 14, lunes, el trabajo de ambos organismos fue conjunto.

El trabajo de la Comisión consistió en evaluar el proceso, tanto las distintas asambleas provinciales y regionales como la reunida en Mendes con carácter internacional, así como para ofrecer algunas sugerencias al Consejo general a propósito del seguimiento que habría que hacer de los temas tratados y de las iniciativas que se suscitaron.

Al evaluar los objetivos propuestos para la Asamblea, tanto la Comisión como el Consejo general consideraron que fueron ampliamente conseguidos. La Asamblea fue una gran experiencia de conexión internacional con todo el Instituto. Uno de los matices que afloraba con mayor intensidad era haber descubierto el sentido de formar parte de un Instituto internacional. Esa conexión ha sido importante y lo será más en el futuro. Para algunas personas incluso ha sido el momento de iniciar un proceso de conversión y para muchas, por otra parte, ha ofrecido la ocasión de renovar el compromiso personal y afianzar su pasión por la misión marista. De muchas bocas se escuchó la afirmación de que el Espíritu Santo había estado muy presente a lo largo de todo el proceso. Se subrayó el tema de la corresponsabilidad en el que se vieron implicados a un mismo nivel tanto hermanos como de laicos. Se dieron nuevos pasos sobre la manera de entender la vocación marista de hermanos y laicos, aunque este tema todavía necesita una mayor profundización en el futuro.

En cuanto al proceso que se eligió, que incluía fases locales, provinciales y regionales para concluir en el encuentro de Mendes, se subrayó que ha sido una buena elección, y que para muchas provincias y regiones ha sido un instrumento muy válido. También han sido muy bien valorados los materiales que se produjeron para ayudar en esos procesos de preparación. La valoración que hicieron los propios participantes en Mendes, antes de terminar la reunión, también fue altamente positiva y de satisfacción.

La Comisión, no obstante, detectó también algunos puntos débiles que se recogieron por escrito para ofrecérselos como ayuda a quien corresponda, si en el futuro se decide llevar a cabo una Asamblea de esas características.

En el Encuentro que tuvo la Comisión con el Consejo general se subrayó con fuerza el hecho de que en el documento final de Mendes se percibía la voz de Dios que plantea unas llamadas al Instituto hoy ante las que tenemos una responsabilidad.

El Consejo recibió también algunas sugerencias por parte de la Comisión. El mismo Consejo va a estudiar cómo dar continuidad a esta Asamblea y cómo va a hacerse presente este acontecimiento del Espíritu en la vida del Instituto en los años futuros; de hecho, algunas iniciativas se llevarán a cabo de forma inmediata.

Cuando terminó la reunión el hermano Seán Sammon, Superior general, agradeció a cada uno de los participantes la formidable colaboración llevada a cabo, el enorme esfuerzo realizado y el gran sentido de equipo con el que se ha realizado todo el trabajo. En su intervención ha subrayado el hermano Superior general que ha habido dos acontecimientos recientes altamente significativos que de alguna manera van a marcar de forma importante la historia reciente de los maristas: la Asamblea de Mendes y la beatificación de los hermanos mártires.

Han estado presentes en la evaluación el H. Alphonse Balombe (R. D. Congo); el Sr. Chema Pérez Soba (España), la Sra. Dilma Alves Rodrigues (Brasil), la Sra. Erica Pegorer (Australia), el H. Juan Miguel Anaya (Administración General), el H. Pau Fornells (Administración General), el H. Pedro Herreros (Administración General), y el H. Emili Turú (Administración General). En esta reunión no pudo participar, por estar enfermo, el H. John Y Tan (Filipinas).

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Entrevista a Dilma Alves Rodrigues, miembro de la Comisión preparatoria de la Asamblea Internacional de la Misión Marista

Dilma Alves Rodrigues trabaja en el área social de la Provincia Brasil Centro-Norte y fue miembro de la Comisión organizadora de la Asamblea Internacional de la misión marista. Es una de las dos mujeres que tomaron parte en los preparativos de la Asamblea y una de las personas que asumió la coordinación del trabajo realizado en Mendes. En un momento del descanso, tras tomarnos un café, conversamos con ella.

AMEstaún. ¿Cuál fue su experiencia personal durante la realización de la Asamblea?
Dilma Alves.
Como participante de la Asamblea, veo el encuentro como un don divino, una gracia recibida, ya que estábamos generando un momento nuevo en el Instituto. Todo aconteció con mucha alegría y fraternidad. Era un grupo muy abierto a las llamadas de Dios, a las inspiraciones del Espíritu para construir algo juntos, yendo más allá de nuestros propios puntos de vista, e inclusive de las convicciones personales, para integrarnos en el movimiento común, que creo que es un nuevo Pentecostés en el Instituto Marista.

Usted tomó parte en la preparación del encuentro y probablemente tenía grandes expectativas en relación con la Asamblea. ¿Se cumplieron esas expectativas?
El encuentro, ciertamente, superó mis expectativas. Yo esperaba que saldríamos de allí con algo muy significativo y revelador para el Instituto. Pero el espíritu con que se vivió todo, y la visión que llevaron consigo los participantes al marchar de Mendes, rebasaron con mucho mis expectativas. Hubo cosas que allí se consolidaron, y hubo también un gran llamamiento para que muchas convicciones que ya tenemos fuesen realmente encarnadas en nuestro día a día personal y comunitario, así como en las obras educativas, sociales y pastorales.

Por lo que respecta al futuro, ¿qué caminos piensa usted que se abren a partir de la Asamblea?
Los que participamos en la Asamblea, así como los que estaban en sus casas, cada uno dentro de su propia realidad, caminarán de forma nueva, abriendo nuevos horizontes. Haremos camino a medida que avanzamos. Todos, escuchando el llamamiento de la Asamblea, encontrarán una manera de dar significado a lo que aconteció en Mendes.

La Asamblea contó con hermanos y seglares. Se oyó mucho la palabra “laicas”. ¿Cómo fue la presencia de la mujer en la Asamblea?
Las mujeres que estuvieron presentes, recibieron una llamada especial de Dios. Eran menos en número, pero tenían mucha voluntad de participación, y contribuyeron de forma significativa y con mucha sensibilidad al éxito de la Asamblea.

¿Recoge el documento final todo lo que se dijo en el encuentro? ¿Cree que es una buena síntesis?
Yo creo que sí. Hubo veces en que, incluso, los grupos que trabajaron cada tema fueron más allá de sus propias convicciones y deseos para dar cabida a lo que la Asamblea juzgaba más importante. Pode ser que alguno haya marchado de Mendes algo menos satisfecho que yo del documento, pero ciertamente en él se refleja lo que la Asamblea quiso comunicar.

María y Marcelino estuvieron muy presentes durante la Asamblea. ¿Como vio usted esa presencia?
Todos los días, por la mañana, buscábamos encarnar el espíritu de María, el espíritu de solicitud, el espíritu maternal, y recordábamos que nos encontrábamos allí para seguir el sueño de San Marcelino Champagnat. Esa fue la gran llamada.

La propia casa de Mendes, el lugar, ¿tuvo algo de especial de cara al encuentro?
Desde luego que sí. El H. Claudino, provincial de Brasil Centro-Norte, nos impactó cuando dijo que estábamos pisando un suelo sagrado. El gran significado que tiene Mendes para los maristas de Brasil supuso para nosotros una influencia muy interesante. Ciertamente aquello nos animó y nos dio un espíritu nuevo.

¿Qué impresión tiene del trabajo de la Comisión preparatoria? ¿Qué tal se sintió dentro del equipo?
A mí me ha tocado trabajar en diversas comisiones a lo largo de la vida, dentro y fuera del mundo marista. Ésta fue, tal vez, la más significativa, por tratarse de una comisión internacional. Éramos diversos en el estilo de sentir y hacer las cosas, y todo funcionó con una integración maravillosa. Ahora que hemos terminado, siento nostalgia del grupo.

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