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Boletín marista - Número 61

 

El hermano Michael de Waas habla de la vida marista en su país, Sri Lanka
04.04.2003

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UNA DE LAS COSAS QUE LES ATRAE ES NUESTRA SENCILLEZ Y LA FORMA EN QUE NOS ACERCARMOS A LOS JÓVENES

H. Lluís Serra

El hermano Michael De Waas es Provincial de Sri Lanka y Pakistán. Nacido en Colombo (Sri Lanka) en 1959, Michael obtuvo el Título de Maestro y de Licenciado por la Universidad de Peradeniya en su país natal, y un Máster en Psicología por la Universidad marista de Poughkeepsie (EE.UU.) Ha trabajado como maestro, prefecto de internos, director de la escuela pre-noviciado de la Provincia, subdirector, director en funciones y consejero provincial.

Sabes que cuando escucho cantar a la gente en cingalés se me pone la carne de gallina porque su música es tan cautivadora y lleva el espíritu hacia dentro. ¿Cómo caracterizarías algunas de las excelentes cualidades de la gente de Sri Lanka?
Sri Lanka es un país budista; aproximadamente el 70% de la población (unos 19 millones de personas) es budista. Algunas de las virtudes que esta filosofía vital aporta a las personas incluye compasión, bondad, tolerancia y respeto mutuo. La serenidad de espíritu es una de las virtudes que muchos budistas intentan alcanzar a través de la meditación. Por eso, se espera que las personas sean muy respetuosas unas con otras, amables y comprensivas, y, sobre todo, dispuestas a practicar la tolerancia con mucha autodisciplina. Este contexto está produciendo un gran impacto en nuestra música dándola ese aire de serenidad.
Los cingaleses son conocidos por ser personas muy hospitalarias. Se espera que se comporten de una manera tolerante y que se muestren muy respetuosas con todas las personas, independiente de su credo y casta.

Tu país ha soportado el conflicto armado entre el gobierno y los separatistas de la guerrilla. ¿Cuál es la situación actual?
Actualmente, el país está respirando aliviadamente sin terror y sin miedo. Con la firma de un memorando entre las guerrillas y el gobierno, las dos partes se han comprometido a resolver sus conflictos a través del diálogo con la ayuda de una tercera parte, en este caso el gobierno noruego. La gente está contenta porque se puede trasladar a cualquier parte del país sin ser hostigada y sin pasar miedo. Hay de vez en cuando choques armados esporádicos por ambas partes que violan el acuerdo de paz. Todos creemos que el conflicto se acabará pronto con una política de concesiones mutuas por ambas partes.

Claramente, el budismo es la religión dominante en Sri Lanka, e incluso la religión hindú tiene más seguidores que la cristiana y musulmana, que representan el 10% porción de la población. Si están así las cosas, ¿cómo expresáis y practicáis vuestra fe cristiana?
Ha habido un buen entendimiento entre las diferentes religiones. Hay mucho respeto por cada una de las religiones, pues se piensa que cada religión permite a las personas que sean buenos ciudadanos. No ha habido ningún problema a la hora de practicar la religión cristiana en el país. El diálogo interreligioso es bastante bueno. Ha habido un buen entendimiento y un apoyo mutuo para que se pueda practicar la propia religión. El cristianismo es muy apreciado, gracias a la educación misionera llevada a cabo en Sri Lanka durante años y porque ha ayudado a muchas personas de diferentes religiones.

¿Cómo empezó la obra marista en Sri Lanka?
En 1911, a invitación del arzobispo, un grupo de hermanos procedentes de Francia llegó al país que, por entonces, se llamaba Ceilán. En un principio, empezaron su trabajo en la parte oriental del país, y luego se continuó en la parte occidental del mismo dirigiendo escuelas misioneras.

Hay escuelas maristas en Ja-ela, Kalutara, Mallawagedara, Negombo y Nugegoda. ¿Qué programa de estudios y actividades ofrecen y qué clase de alumnos frecuentan las escuelas?
En la mayoría de estos establecimientos, seguimos tanto los programas educativos oficiales como otros programas alternativos. En Negombo, Kalutara y Nugegoda, tenemos tres escuelas privadas sostenidas con fondos del estado. En Negombo hay una escuela profesional para alumnos que han abandonado la escuela. En Haldanduwana, un lugar próximo a Negombo, se proporciona un programa de educación alternativo. Ja-Ela y Mellawagedara son lugares en donde dirigimos una granja avícola y porcina que emplean jóvenes de ambos sexos de la zona que son pobres. Los estudiantes que frecuentan nuestras escuelas proceden de las clases media y media-baja. Los jóvenes de ambos sexos que trabajan en las granjas proceden de las capas sociales más pobres.

¿Cómo se implican los hermanos en el trabajo con los jóvenes que presentan problemas y que están en situación de riesgo?
No tenemos programas específicos para esta población particular. Una vez que se les identifica en nuestros establecimientos, se les encauza hacia lugares y programas que les puedan ayudar.

¿Crees que los jóvenes se sienten atraídos por nuestro estilo de vida marista? ¿En qué sentido los jóvenes ven a los hermanos como modelo de referencia para sus vidas?
Últimamente, hemos descubierto que ha habido una más que buena respuesta a nuestra invitación para unirse a nosotros. Una de las cosas que les atrae es nuestra sencillez y la forma en que nos acercamos a los jóvenes. Yo atribuiría esto a las características maristas.

¿Qué realidades sociales del país están pidiendo a gritos una respuesta desde tu espíritu y corazón maristas?
Necesitamos ponernos cada vez más al alcance de los jóvenes. Se trata de salir todos a su encuentro en lugar de esperar sentados a que vengan a nosotros. Hay muchos jóvenes a los que les gustaría ponerse en contacto con nosotros con tal que nosotros llevemos la iniciativa para hablar con ellos y para crear el ambiente propicio para escuchar sus historias. Veo a los hermanos asumiendo muchas iniciativas individuales para responder a algunas necesidades urgentes de la juventud en Sri Lanka.

¿Qué futuro espera a nuestra presencia marista en Sri Lanka?
Un futuro muy esperanzador. Muchas personas a lo largo del país están pidiendo nuestros servicios y nuestra ayuda.

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