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Boletín marista - Número 68

 

Hermano Ted Fernández, Superior de la Provincia Marista de Filipinas
12.05.2003

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LOS JÓVENES SE IMAGINAN A LOS HERMANOS VIVIENDO MUY CERCANOS
A LOS POBRES Y DISPUESTOS A AYUDARLOS SIEMPRE


H. Lluís Serra

El hermano Ted Fernández, 55 años, nació en la Ciudad de Cotabato, Mindanao (Filipinas). Es licenciado en Filosofía y Letras, especialidad Inglés, licenciado en Ciencias de la Educación y posee un Máster en Orientación y Asesoramiento. Ted ha desempeñado en su Provincia las funciones de: profesor, pastoral colegial, maestro de novicios, director de aspirantes, director de vocaciones y Provincial. Fue delegado al 20 Capítulo General.

Su apellido me parece muy español. ¿Habla tagalo?
Estuvimos bajo dominio español durante 400 años y, cuando nuestros antepasados se convirtieron, nos pusieron nombres españoles. Yo hablo el tagalo, que es el idioma nacional. En casa, hablo un dialecto diferente, el cebuano. También hablo ilonggo (el dialecto de Marbel) y un poco de tausogo (el dialecto de Jolo).
Hay muchos dialectos en Filipinas. Yo sólo hablo 4 de los principales. Utilizamos el inglés en nuestras escuelas. Yo aprendí algo de español en la escuela, pero, desafortunadamente, ya no forma parte del plan de estudios.

Metafóricamente, Filipinas es el país católico por excelencia de Asia, pero en la propia Asia, la población católica es a lo sumo del 3%. Si coincide conmigo en que la Iglesia católica necesita hacerse más presente en esta parte del mundo, ¿me puede decir por qué?
Filipinas es un país con una población católica del 85%, casi el 92% de la población es cristiana, y el resto, musulmán y animista (en algunas tribus). Filipinas es el único país de Asia en el que la evangelización, realizada por un país colonizador - en este caso, España -, tuvo éxito. Los españoles sufrieron un revés en la evangelización del sur de Mindanao que permaneció firmemente como una zona de religión musulmana.
La Iglesia católica es muy activa en Filipinas y la vida religiosa está floreciendo bastante. Debido a la pobreza, hay un aumento en el número de vocaciones. Por eso, es importante examinar la motivación que traen los candidatos.
En la actualidad, sacerdotes seculares y religiosos filipinos se dirigen ahora a evangelizar otras partes de Asia. Hay algunos en África y en América Latina. El Papa nos ha propuesto el reto de ser los misioneros de Asia y faro del catolicismo en este continente. Para nosotros, este es un gran desafío, porque, cuando nos fijamos en Asia, estamos hablando de casi las dos terceras partes de la población mundial, y el continente tiene un gran número de jóvenes.
Para los asiáticos, Cristo es una figura atractiva. Es la burocracia y la forma de vivir la que tienen los católicos occidentales lo que no atrae mucho a las personas del continente. Estos pueblos buscan testigos auténticos. Ese es el estilo de evangelización que se nos exige a nosotros.

Observo que nuestros hermanos filipinos tienen un gran sentido del humor y que sonríen fácilmente. Dando esto por sentado, dígame cuál es su secreto.
Los filipinos son muy fáciles de agradar. Somos pacientes y educados con los visitantes, sobre todo con los extranjeros. Vivimos en una parte del mundo sujeta a terremotos, tifones, erupciones volcánicas y a invasiones de países poderosos. Hemos sufrido mucho. Dicho de una forma sencilla, no podemos revolcarnos en las miserias. Tenemos que continuar viviendo y dando vida. Por eso, somos propensos a reír y a sonreír. Se podría decir que es un mecanismo que empleamos para conservarnos plenamente vivos y dinámicos.
Además, nuestro sistema educativo tiene una orientación social. Las personas son más importantes que el trabajo. Por eso, estamos más propensos a complacer a las personas que a realizar tareas difíciles. Parece como si nos tomáramos la vida de una manera relajada.
Por naturaleza, a los filipinos les encanta cantar y bailar. En nuestras ciudades, abundan los bares con karaoke y, en las salas de fiestas y discotecas de toda Asia, se puede escuchar a nuestros cantantes filipinos.

¿Cómo empezó la vida marista en Filipinas?
La Provincia americana empezó la misión en 1948, poco después de la segunda guerra mundial. Cuatro hermanos americanos llegaron a Cotabato a invitación de los Padres oblatos. Les pidieron que abrieran escuelas en las áreas devastadas por la guerra, y en las zonas en las que el gobierno no había establecido todavía escuelas. El sistema escolar católico ha crecido enormemente desde entonces, y los hermanos han marcado el ritmo, proporcionando calidad y una educación, asequible a todos, en esta parte de Mindanao. En 10 años, se establecieron 5 escuelas importantes en la Isla.
Es de reseñar que los hermanos de Canadá empezaron la misión marista en los Estados Unidos. Por lo tanto, nuestro linaje marista procede de Francia, a través de Canadá y de los Estados Unidos.

La Provincia dirige siete escuelas, además de la Universidad de Notre Dame de Marbel, en Koronadal City. ¿Cómo contribuyen en su país los hermanos maristas en el campo de la educación?
De muchas maneras. Por mencionar sólo algunas: nuestras escuelas se han transformado en instrumento para el desarrollo, en una ONG, para ayudar a desarrollar las comunidades locales más pobres. Las agencias gubernamentales y no-gubernamentales nos han sostenido en esto, por medio de ayudas económicas para construir escuelas, becas para nuestras comunidades culturales, y proporcionando programas de ayuda para conseguir todo esto. Maravilla ver que nuestros profesores, el personal y los estudiantes graduados están ayudándonos en este esfuerzo.
Otra contribución que realizamos es la dirección y experiencia profesional que proporcionamos a diferentes asociaciones educativas, con el fin de ayudar a las escuelas católicas pobres, a través de la educación permanente y de cursos de verano, a actualizar la calidad de sus maestros.
También hemos establecido una organización eficaz para ayudar a los estudiantes pobres a ir a la universidad. El programa de subvenciones que hemos establecido les ofrece la oportunidad de pagarse sus estudios, ofreciendo sus servicios a la escuela. La mayoría de estos estudiantes termina triunfando, pues tienen una base buena trabajando en oficinas y cuidando las instalaciones. Los buenos estudiantes tienen garantizado un puesto de trabajo al final de sus estudios.
También extendemos nuestra ayuda a las diócesis, ofreciendo nuestras escuelas como centros de educación para los seminaristas, y trabajamos en la planificación de la pastoral y en las comisiones.
Los hermanos también atienden a los niños de la calle, organizando cursos sobre cómo ganarse la vida y formando a los líderes de las comunidades cristianas de base de la diócesis.

Hábleme de la Universidad de Notre Dame de Marbel (NDMU en inglés).
NDMU es un ejemplo de lo expresado antes. Lo que destaca en la NDMU es la presencia de personas laicas competentes y especializadas que dirigen actualmente la escuela. Es un ejemplo de la participación de los laicos en el trabajo de una manera eficaz.
La NDMU es una de las pocas universidades de Filipinas que ha recibido la distinción de reconocimiento de excelencia en servicios comunitarios y en formación de maestros. También es el centro de enseñanza de las ciencias en Mindanao. La calidad de los estudios de Informática ha potenciado la escuela y ha ganado el apoyo de las grandes compañías informáticas.
La mayoría de sus graduados se compromete a servir a las comunidades locales y se dedica a ayudar a la escuela proporcionando becas y manteniendo activas las asociaciones de antiguos alumnos de la universidad.
La escuela tiene más de 300 alumnos subvencionados. Reciben una formación regular y se les entrena para que posean una ética del trabajo; sirven a la escuela de una manera excepcional. Un laico comprometido dirige a estos estudiantes.

Están compartiendo la misión con las personas laicas de una manera muy constructiva. Le ruego nos diga algunos de los proyectos en los que están trabajando juntos.
El CMMF (el Movimiento Champagnat de la Familia Marista) es una organización activa para el profesorado laico y provee de personal a la mayoría de nuestras escuelas. Tienen reuniones regulares y retiros para desarrollar el espíritu marista.
La Asociación de Bienhechores Maristas ayuda a nuestros candidatos en formación.
Los promotores de vocación laicos se comprometen a ayudarnos en el reclutamiento. La mayoría de ellos son miembros del profesorado.
Recibimos a los laicos comprometidos para que trabajen como miembros de nuestra comisión pastoral provincial en vida comunitaria, formación inicial, formación continua, finanzas, servicio a los pobres, vocación, práctica pastoral, educación, y servicios extraescolares. Este servicio lo realizan gratuitamente.
Nuestras escuelas están gobernadas con competencia por laicos que trabajan como vicepresidentes, jefes de estudios, jefes de departamento, responsables de la pastoral colegial, directores de programas, e incluso como encargados de negocios.
Nuestro Consejo de Tutela tiene como miembros a laicos.
Tenemos establecido el programa de Voluntarios Laicos, diseñado por nuestros laicos maristas. Tenemos voluntarios que ayudan a los niños de la calle, que dirigen actividades pastorales extraescolares y que proporcionan formación a los laicos maristas.

¿Qué es lo que fascina de Cristo y de Marcelino a los jóvenes filipinos, y les lleva a escoger nuestra vida marista?
Lo que atrae a la mayoría, es lo que decía Champagnat: Para educar a los jóvenes, hay que amarlos.
Se identifican fácilmente con la pobreza de Cristo y de Champagnat.
Les atraen las virtudes de sencillez, humildad y generosidad.
La compasión se aprecia mucho. Sencillamente, no podemos rechazar a un estudiante que se presenta a los exámenes porque él o ella no puedan pagarse su matrícula. Nuestra lista de pagarés es generalmente larga. Representan al mismo tipo de personas que pagaría si sus cosechas fueran abundantes.
Los jóvenes no nos imaginan viviendo lujosamente. Se imaginan a los hermanos viviendo muy cercanos a los pobres y dispuestos a ayudarlos siempre.

¿A qué desafíos se están enfrentando los hermanos en Filipinas para ser fieles a las llamadas de nuestro reciente Capítulo General?
Tendemos a estar sobrecargados de trabajo. Hay tanto que hacer.
Nos enfrentamos a la necesidad de proyectar, de una manera consistente, una imagen saludable, y a la necesidad de acometer nuestra vida de oración en comunidad con regularidad.
Necesitamos ser más conscientes de cómo, cuando y dónde tomar un descanso en el trabajo.

¿Qué reserva el futuro a nuestra presencia marista en Filipinas?
El futuro es ciertamente luminoso para nosotros. Tenemos el apoyo y admiración de las personas y agencias deseosas de ayudarnos. Nuestras escuelas son agentes de desarrollo, paz y educación de calidad.
Necesitamos ser modelos y ejemplos de reconciliación en estos tiempos de división, de conflictos, de guerras y matanzas insensatas. Tenemos que ser hombres de paz. Sencillamente, no podemos tolerar ninguna clase de guerra.
Nuestra educación marista es ciertamente una luz brillante en esta parte de Filipinas. Por eso, muchos obispos nos han pedido nuestra presencia y saber hacer. Estamos constantemente esperando y pidiéndole al Señor que nos bendiga con un aumento de vocaciones de calidad…

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