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Boletín marista - Número 87

 

El hermano Carlos Martínez Lavin vive en Cienfuegos, Cuba
14.08.2003

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LLAMADOS A SER SEMBRADORES DE ESPERANZA ENTRE LOS NIÑOS Y ENTRE LOS JÓVENES

H. Lluís Serra

El hermano Carlos Martínez Lavín, 61 años, nació en México DF. Tras estudiar magisterio e Historia, obtuvo la licenciatura en Sociología por la UNAM (Universidad Autónoma de México). Se ha dedicado intensamente al campo de la educación en la escuela, de la pastoral y la formación. Ha sido durante cuatro años misionero en Chiapas y Provincial de la Provincia de México Central de 1983-1989. Le gusta el deporte, el alpinismo, el frontón y la natación. Actualmente, forma parte de la comunidad que se encuentra en Cienfuegos (Cuba).

Al ser Cuba el único país socialista en el mundo occidental, suscita mayor curiosidad e interés. El gobierno de Fidel Castro les ha aceptado en la isla, por lo que se trata de una presencia autorizada y en ningún modo clandestina. ¿Qué sentido tiene la presencia de una comunidad marista hoy en Cuba?
Cuba en este momento sufre un triple aislamiento: el del mundo socialista con la caída del muro de Berlín, el del mundo capitalista con el bloqueo de Estados Unidos y el aislamiento geográfico por su condición de isla; de cara a esta situación, como vida religiosa experimentamos un llamado fuerte a ser buena noticia en este momento en que la gente vive en medio de muchas carencias y en una cierta “soledad geopolítica” Ya como maristas el llamado que sentimos es a ser sembradores de esperanza entre los niños y entre los jóvenes.

¿Qué ambiente tienen en la Diócesis?
Es estupendo. Contamos con un obispo, antiguo alumno, Mons. Emilio Aranguren, que es un gran apoyo para todos por su sentido pastoral y humano y no sólo para nosotros sino para todos los agentes pastorales. Además existe una gran fraternidad y comunicación entre nosotros agentes pastorales. Somos alrededor de cuarenta. Nos reunimos de manera formal una vez al mes para estudiar, orar, compartir, planear, evaluar y de manera informal estamos en constante interacción.

¿Cuántos hermanos forman la comunidad de Cienfuegos y a qué se dedican?
Somos en este momento tres: Efraín (cubano), Héctor y yo (mexicanos). Nuestro trabajo tiene tres grandes ejes; la animación parroquial en tres comunidades de la periferia de Cienfuegos, en este trabajo desde luego que privilegiamos lo específicamente marista, esto es: la catequesis de niños y jóvenes. Un segundo eje es la colaboración con los Secretariados de la Diócesis, Héctor está como coordinador del Departamento de Catequesis, Efraín apoya sobre todo el Departamento de Pastoral Juvenil y un servidor el Departamento de Pastoral Social en lo que se refiere a sus programas de formación. El tercer eje es un espacio de encuentro que funciona por la tarde en nuestra casa; los muchachos llegan para jugar a la pelota, al fútbol, al baloncesto, al ajedrez, al dominó, para aprender algo de guitarra o consultar algún libro y hacer sus tareas.

Usted es amante del deporte y se encuentra en un país que ha privilegiado el deporte ¿también usted lo utiliza como un instrumento de educación para los jóvenes?
Es de las actividades que más disfruto. El béisbol es el deporte nacional en la isla, es el primero que aprendí a jugar cuando niño ¿quién iba a decir que 50 años más tarde me serviría no sólo como diversión sino también como puente de contacto con los muchachos? A través del deporte también es posible enseñar a volar al pegaso que corre por las venas de todo joven y cultivar en él y con él ideales y valores.

Cuénteme de las playas caribeñas.
A Cuba le llaman el “caimán dormido del Caribe”. Cienfuegos la ciudad donde estamos se encuentra en la barriga del caimán. Sus playas al igual que todas las de la zona del Caribe están llenas de sol, el color del agua es azul turquesa. Cienfuegos además tiene una bahía muy atractiva. Atravesar la boca de la bahía es al mismo tiempo un desafío y un pasatiempo muy agradable. El único punto negativo es que en estos meses de mayo y junio es peligroso bañarse en el mar porque hay un “bichito” llamado caribe que produce una fuerte irritación de la piel.

Díganos tres cosas que le gusten de vivir en Cuba.
Tener la posibilidad de hacer presencia como vida religiosa marista en un país socialista bloqueado, el carácter del pueblo cubano: jaranero y bailador, el ambiente que tenemos entre los agentes de pastoral y al interior de nuestra propia comunidad.

¿Qué luces y sombras detecta en los jóvenes cubanos?
Entre las luces están el que son muy alegres, comunicativos y nada rencorosos. Entre las sombras el que la responsabilidad en algunos de ellos queda en un segundo plano.

Si un joven desea abrazar la vida marista ¿es posible que pueda dar este paso?
Claro que sí. Tenemos en este momento a Yoandri, Tony y Mario muchachos que andan en sus veintes que han iniciado un acompañamiento con miras a detectar si existe el llamado vocacional. Aún queda camino por delante si las cosas evolucionan favorablemente vendría primero el aspirantado, luego el postulantado y posteriormente el noviciado, etapas que pensamos podrían darse todas dentro del país.

Se critica al socialismo, pero posiblemente el neoliberalismo económico no sea mejor en muchos aspectos. ¿No cree que un mundo nuevo es posible, como dicen los movimientos antiglobalización?
El capitalismo neoliberal no parece llevar a un futuro esperanzador. Me parece que la apuesta tendría que ser a una globalización de la solidaridad desde abajo a través de pequeñas redes de gente de buena voluntad dispuestas a organizarse y construir estructuras sociales justas y participativas, en un clima de libertad. Comenzar cada quien desde su metro cuadrado. Multiplicar los grupos intermedios como medio de fortalecer el tejido social.

¿Qué haría hoy Champagnat en un país socialista como Cuba?
Es la pregunta que nos acompaña constantemente tanto a nivel personal como en nuestras reuniones comunitarias. Nos parece que buscaría ir a los niños y a los jóvenes, se acercaría de manera especial a los más humildes y necesitados y se desviviría por todo aquello que para ellos significara posibilidades de crecimiento humano y espiritual. Buscaría ser para ellos “buena noticia”.

En el próximo mes de septiembre se cumplirá el primer centenario de la presencia marista en Cuba ¿Cómo piensan vivir este acontecimiento?
Déjeme decirle primero que los antiguos alumnos guardan un recuerdo imborrable de los que fueron sus educadores. Hemos comenzado con algunas celebraciones sencillas con niños y jóvenes en los que compartimos, hacemos deporte, bailamos, cantamos y les hablamos de Marcelino. Con los antiguos alumnos tuvimos ya una Misa de acción de gracias y hemos invitado a los que lo deseen a formar parte de una fraternidad marista con el propósito de cultivar e irradiar la espiritualidad marista. Y sobre todo como este centenario marista coincide con el centenario de la diócesis estamos llevando adelante con mucho entusiasmo junto con el resto de agentes pastorales y los laicos la “Misión del Centenario” que tiene como lema: “Caminamos con María al encuentro de Jesús” y que busca multiplicar los encuentros de las personas con Jesucristo y su mensaje. Y si ésta es la última pregunta termino pidiendo a nombre de Efraín, Héctor y mío una oración a todos los lectores de este Boletín.

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