Inicio > Biblioteca > Circulares > H. Marcellin Champagnat - 01/01/1837

 

 


 



 


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H. Marcellin Champagnat
01/01/1837 - Vol. I, n. 8
Circular 8



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Se comprenden la alegría y el orgullo del Padre Champagnat que acaba de recibir la primera carta de uno de sus Hermanos, camino de la lejana misión de Oceanía. Este acontecimiento tiene su influencia en el impulso patético que le lleva a escribir esta circular a los Hermanos, en los inicios del año siguiente al de la aprobación de la Sociedad de María. (Cf. BCT, p. 98 y 207.)
Según su costumbre al enviar las circulares, cada una de las dos copias que tenemos de esta circular lleva un añadido autógrafo del Padre Champagnat. La primera, A, iba dirigida, sin duda, al Hno. Barthélemy, a la sazón en St-Symphorien dOzon. Su hermano más joven, Jean-Marie, tras dos años de estancia en l’ Hermitage, acaba de tomar el hábito, el 3 de enero de 1837, con el nombre de Hno. Jean-Antoine. La segunda, B, no es identificable.

1 de enero de 1837.

Charissimi. Muy amados, muy queridos Hermanos, amémonos unos a otros.
En este inicio del año, no podría emplear otro lenguaje más conforme con mis gustos y mis afectos; si interrogo a mi corazón, a mis sentimientos, a la pena que me causa la más pequeña de sus desgracias, a sus dificultades que son las mías, a los veinte años de preocupación, todo ello me responde que puedo con atrevimiento y sin temor dirigirles las palabras que el discípulo amado pone al principio de todas sus cartas: «Amadísimos, amémonos unos a otros, porque la caridad viene de Dios».
Los deseos y votos que formulo al principio de este año son muy diferentes de los que el mundo se esfuerza en expresar con lenguaje engañoso: abundancia de bienes, honores, placeres que el corazón nunca disfruta, esto es lo que el mundo desea. Por mi parte, carísimos, amadísimos, cada día que subo al altar santo, suplico a nuestro divino maestro se digne derramar sobre todos sus gracias y bendiciones más abundantes, que los ayude a huir del pecado, como del único mal que hay que temer, que allane el camino de las virtudes propias de todo religioso, propias, sobre todo, de los hijos de María.
Pido, finalmente, a nuestra Madre común que nos obtenga una santa muerte, para que, habiéndonos amado en la tierra, nos amemos para siempre en el Cielo.
Nuestros Padres y Hermanos destinados a Polinesia se embarcaron el 24 del mes pasado. ¡Qué campo tan extenso ha confiado a nuestro celo el Soberano Pontífice, Vicario de Cristo! Acompañemos con nuestros mejores deseos y fervorosas plegarias a aquéllos a quienes ha toca-do en suerte ese inmenso campo.
Creo darles a ustedes una gran alegría al comunicarles parte de una carta escrita desde Le Havre en la víspera de su partida:
«¡Qué feliz me siento, mi querido Padre, por haber sido escogido, aun siendo muy indigno, entre los Hermanos de María para ser de los primeros que lleven la luz del Evangelio a pueblos salvajes! ¡Bendito sea Dios! Él es quien me dio la vocación y quien me ayuda a seguirla. Estoy muy contento de marchar y puedo decir, con toda sinceridad, que no cambiaría mi puesto ni por un trono. Nada temo, pues María, nuestra buena Madre, será mi guía en todas mis acciones y mi refugio en las penas. Querría, queridísimo Padre, felicitarle el Año Nuevo de viva voz, lo mismo que a todos mis queridos Hermanos en Jesús y María, pero las circunstancias no me permiten cumplir esos deseos. Le deseo de todo corazón un año bueno y feliz, lo mismo que a todos los queridos Hermanos. Acepte, se lo ruego, mis deseos».

Hno. Marie-Nizier».

A. Por fin hemos dado el santo hábito a su Hermano con el deseo de que mejore; hemos querido animarlo, no estamos muy descontentos. Todo marcha bien; recibimos algún novicio, de vez en cuando. Rece para que se formen pronto, pues la cosecha es muy abundante. Nos están pidiendo dos noviciados, uno en la diócesis de Albi y el otro en St-Didier. ¡A Dios, queridísimos, amadísimos! Tengo el honor de ser su afectísimo Padre en Jesús y María,

Champagnat.

B. Lo dejo en los Sagrados Corazones de Jesús y de María. P.S. No olvide nuestra misión.

Champagnat.

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